Ahora lo sé.
No fue Dios el que inventó la luz
fue tu mirada.
Antes de ti todo era oscuridad.
Noche sin astros.
Oscuridad en blanco y negro.
Campo de oscuridad
donde el sol no florecía.
¿Era, acaso, la luz mi salvación?
Yo no sabía el color de los colores.
Solo el tamaño del limón
lo distinguía de la naranja
y de la mandarina.
El mar era un volcán de ruidos.
¿Cómo saber qué era desierto
qué playa
qué tundra
sino por los espejos de la piel.
Yo me sentía como una piedra
aprisionada entre las piedras.
Ahora lo sé.
De tu mirada, amor,
nació la vida.
lunes, 10 de enero de 2011
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